¿Qué es el valor venal de un coche y cómo calcularlo?

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A menudo nos vemos obligados a poner precio a las cosas. Tanto si queremos venderlo como si necesitamos reclamar una indemnización en caso de siniestro o robo, en algunas ocasiones necesitamos saber cuánto vale nuestro vehículo.

Además de las situaciones en las que queremos aprovechar este valor venal, como en una venta, también es importante conocer el significado de este término para la contratación de un seguro. En muchas ocasiones, algunos de los supuestos por los cuales contratamos el seguro (accidente, robo, incendio…) pueden calcular las indemnizaciones en función de este valor. Además, este valor también es utilizado por Hacienda para calcular los importes del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o el Impuesto de Matriculación.

Definición de valor venal

El valor venal es simplemente el precio que tiene un vehículo en un momento puntual, normalmente justo antes de que se produzca un siniestro (siempre que no sea total) o en el momento en que se decide ponerlo a la venta en el mercado de segunda mano.

El factor temporal es muy relevante para entender este concepto, ya que es lo que más determinará el precio. Con el paso de los años, el valor suele decrecer en la mayoría de los casos, excepto por algunos modelos que se revalorizan al ser considerados históricos. Esto se debe al desgaste físico del vehículo, pero también a su inevitable desactualización tecnológica.

Además de la antigüedad, para calcular el valor venal de un vehículo intervienen otros factores como la marca, el modelo y las características propias del coche, pero no se tiene en cuenta el kilometraje ni el mantenimiento. Sin embargo, algunos tipos de valor venal pueden incluir las mejoras, los cambios de piezas o los mantenimientos adicionales, siempre que esté especificado en el contrato.

Para calcular el valor venal de un vehículo, podemos resumir que, a partir del valor oficial del coche nuevo registrado en el BOE, hay que restar la depreciación con el paso de los años según la antigüedad del vehículo. El resultado es la cantidad que se usa como referencia para tasaciones, indemnizaciones, peritajes y otras operaciones relacionadas con la venta del vehículo.

Como norma general, la depreciación por antigüedad sigue una regla proporcional y va disminuyendo desde el 100% del valor del coche nuevo hasta el 10% del valor venal cuando el vehículo tiene más de 12 años. Así, los valores venales suelen estar por debajo del precio de mercado de los vehículos, ya que ambos se calculan con criterios diferentes. Cada año, el Ministerio de Hacienda publica unas tablas actualizadas con los precios medios de mercado de turismos, todoterrenos y motos, además de embarcaciones de recreo.

Este importe generalmente es diferente del valor de mercado de un vehículo, que es el precio que tiene ese modelo concreto en un momento determinado en el mercado de segunda mano. En este caso, la oferta y la demanda del mercado influyen mucho en el valor final del vehículo. Además del kilometraje y el estado de conservación, un modelo “buscado” o “valorado” puede valer más que otro coche más nuevo pero con menos demanda. Este valor, que suele utilizarse para la venta entre particulares, no es el que tienen en cuenta las aseguradoras para las indemnizaciones, por lo que, aunque sea superior, también es importante conocer el valor venal del vehículo, incluso si se ha comprado de segunda mano por un importe concreto.

Tipos de valor venal

Existen varias categorías de valor venal que pueden dar lugar a importes diferentes, y este es un concepto muy importante a la hora de contratar un seguro, ya que en caso de indemnización, determinará la cantidad que recibiremos a cambio del vehículo. Las más habituales son el valor venal básico y el valor venal mejorado.

El valor venal básico es el precio del coche en el mercado de segunda mano y, generalmente, es el precio más bajo que puede llegar a tener un vehículo debido al desgaste o por tener algún daño importante. En este caso, sí se tiene en cuenta el mantenimiento y el estado general del vehículo.

El valor venal mejorado es el mismo que el anterior, pero con un incremento adicional en el importe, lo que supone una indemnización más alta en caso de siniestro.