¿Qué seguro de coche me conviene?
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Disponer de un buen seguro es esencial para nuestra tranquilidad y para poder circular con todas las garantías. Existen dos modalidades principales de pólizas que debemos saber diferenciar para no quedarnos fuera de juego a la hora de afrontar un percance. ¿Pero cuál nos conviene más? ¿Qué diferencias existen entre un seguro a todo riesgo y uno a terceros?
En el blog del ClubRACC ya os explicamos qué seguro escoger si vuestro coche tiene más de 10 años y la importancia de disponer de un buen servicio de asistencia para ganar en tranquilidad y no sufrir sobresaltos en caso de necesidad. Ahora, en este artículo, os vamos a contar las diferencias que hay entre un seguro a todo riesgo y un seguro a terceros. Ambas opciones son válidas para circular, pero en función de la antigüedad de nuestro vehículo, del modelo, etc., nos convendrá más una u otra.
Seguros a terceros
Son los seguros básicos, los que incluyen las coberturas mínimas establecidas por ley; es decir, los daños que podamos causar a terceros, pero no suelen cubrir los propios. Esta modalidad es la más económica, pero en caso de accidente deberemos tener en cuenta que los daños propios deberán ser sufragados por el propietario o tomador del vehículo.
Es el seguro más adecuado para vehículos de más de 10 años que por su valor venal hayan perdido gran parte del precio que podamos recuperar después de un accidente. En esta modalidad debemos tener en cuenta el modelo de coche, ya que, al margen de su antigüedad, si es un vehículo costoso o de alta gama, cualquier recambio tendrá un precio elevado. Por ejemplo, el faro de algunos modelos puede llegar a los 1.000 €, cosa que no compensa el ahorro económico de esta modalidad.
Existe también el seguro a terceros con lunas y el de terceros ampliado. El primero cubre la rotura de lunas y el segundo, además de las lunas, los siniestros como incendios o robos. Son modalidades más caras, pero la protección es mayor.
Seguros a todo riesgo
Son la opción que cubre lo anteriormente descrito (daños a terceros y responsabilidad civil), pero, además, incluye los daños propios en caso de siniestro. Es la póliza ideal para vehículos nuevos o de alto valor, ya que sus coberturas incluyen los daños por incendio, robo, la rotura de lunas, etc., para que el usuario no tenga que preocuparse por nada en caso de siniestro. Son los seguros más indicados para vehículos de uso diario, intensivo o de gran valor sentimental.
Esta variante permite contratar la opción con franquicia, lo que reducirá el precio final de la prima. Esto significa que, en caso de siniestro, como tomadores tendremos que asumir una cuantía determinada (la franquicia contratada) y, cuando los costes superen dicha cantidad, la compañía aseguradora se hará cargo del resto del importe.
Y entonces, ¿cuál nos interesa más?
Esta es una decisión subjetiva que depende de muchos factores, como el uso y la edad del vehículo, el valor sentimental que le demos o la economía familiar. Un todo riesgo nos evitará problemas y dolores de cabeza, pero un seguro a terceros será más económico. Por norma, el valor del vehículo a asegurar es lo que marcará una contratación u otra, pero, pese a la antigüedad, también se puede optar por la opción del todo riesgo. En el caso de vehículos de alta gama o de alto valor sentimental o histórico, tener contratadas las máximas coberturas será la decisión más sabia.
Albert San Andrés para RACC.